domingo, 19 de junio de 2016

El club de la lucha (interna)

Qué miedo. Qué puto miedo. Pierdo el control. Pierdo las riendas de la relación conmigo misma. Es como estar en una relación tóxica, destructiva, desgarradoramente lorquiana y lorquianamente barroca, con tu propio cerebro. Dan ganas de volarse el hemisferio derecho, con tanta intensidad de mierda. Sé que en algún momento tendré que decir ''basta'' y despedir a mi Tyler Durden funesto, que sólo aparece gracias a ti. O más bien... por tu culpa.

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