domingo, 8 de enero de 2017

Puntualidad inglesa

Me encantaría conocer a la persona tras el refrán de 'más vale tarde que nunca' para mandarle sutilmente a la mierda.
Cuando algo no llega nunca, se siente que no va a llegar. Se vive con la esperanza de que llegue, pero con el cuerpo hecho a la idea de que no lo hará. A veces incluso se desvanece esa esperanza y uno simplemente sigue su camino.
Cuando llega tarde, se siente el destiempo en el alma. Te jode la vida. Eres consciente de que ha llegado tarde (echémosle un vistazo a la definición: después del momento previsto o considerado conveniente) y es limón en la herida, no un soplo de aire primaveral. No ha llegado en el momento en que debía y a mí eso no me vale. Porque la puntualidad no es solo cosa de relojes, trenes y aviones. La puntualidad también reside en las promesas.

No, no vale más el adverbio tarde. Vale más hacerle caso al puto Big Ben.

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